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    Los conejos de cemento

    Era un día muy caluroso cuando llegamos al pueblo de mis abuelos, ellos se habían mudado a una gran ciudad donde mis padres se conocieron, a mi nunca me había tocado ir, por lo menos no que yo recordara, así que esas vacaciones mi padres decidieron llevarme a conocer mis raíces.

     

    Llegamos al pueblo alrededor de las 12:00 del día, el sol era implacable, y ya todos estábamos hartos de andar en el carro, a mi padre nunca le había gustado manejar en carretera, así que para el era satisfactorio poder bajar y estirar las piernas.

     

    La entrada a este pueblo no era como las que yo conocía, una carretera con un montón de casas a los lados, aquí no podíamos meter el carro, así que lo estacionamos y cada quien cargo con su maleta y nos adentramos a un, mmmmm, parecía un establo, había paja tirada en el suelo y había dos puertas, por la que entramos que era amplia, alta y de dos piezas y una en el lateral izquierdo, como a 10 metros de la primera, el lugar era bastante grande y por las ranuras de la madera entraba la luz del sol, además del lado derecho cerca de la pared se habían caído algunas maderas y entraba la luz con más fuerza, de ese lado habían 3 conejos, era enormes, me costo reconocer que eran por el tamaño que tenían casi igual que el tamaño de una oveja, pero aparentaban ser más grandes, debido a que obviamente eran como conejos con los cuerpos redondos y con largas orejas caídas hacia los costados, yo los observe admirada y no únicamente por su tamaño, sino por lo que estaba comiendo, comían cemento, si cemento en polvo, al principio yo no sabía que era pero mi abuela se acerco y me dijo mira esos son los conejos de cemento que comeremos pasado mañana, crecen de ese tamaño por que se alimentan de cemento en polvo, quede impactada, eran de diferentes colores uno era blanco, otro gris y el de en medio era manchado blanco, café y negro. Quería acercarme a acariciarlos, pero no pude, el señor que cuidaba la entrada y a los conejos de cemento estaba matando a un cordero, lo tenía con las patas para arriba y le estaba sacando las viseras, mientras otro cordero lo observaba atento, era espeluznante, así que camine rápidamente hacia la puerta de la derecha y salí nuevamente a la luz del sol que me dio de lleno en la cara, dejándome ciega por unos segundos.

     

    El pueblo era un lugar agradable con caminos de piedra  casa antiguas, la de mi familia era una de las más grandes del pueblo, y a mi me toco una habitación que daba hacia la calle principal, desde ahí podía ver el parque, donde como en todos los pueblos la gente se reunía en las noches para tomar el fresco y convivir entre ellos, mientras otros daban vueltas interminables, saludando a todos una y otra vez como una película interminable o un disco rallado, al fondo se veía una pequeña montaña con un árbol solitario, detrás del cual se ponía el sol cada tarde alrededor de las 7:00.

     

    Yo no podía dejar de pensar en los conejos, me tenían obsesionada, quería saber más de ellos, ¿Cómo era posible que les dieran de comer cemento?, ¿Cómo era posible que eso hiciera que fueran tan grandes?, a la hora de la cena, yo intente hablar de eso, pero mi familia no contestaba a mis preguntas, eran como si escucharan todo lo que yo decía, excepto cuando hablaba de los conejos.

     

    Esa noche me escape de mi casa, en la noche y me fui hacia la puerta de entrada a ver si podía acercarme a ellos, pero no llegue muy lejos, aunque era un pueblo muy tranquilo, por las noches había personas cuidando las calles y no me dejaron acercarme a la puerta, me regresaron a mi casa y le dijeron a mi abuela que tuvieran cuidado con esas conductas, era algo frustrante.

     

    Al día siguiente pasamos casi todo la mañana en la casa de unos tíos, resulta que unos de mis primos de 18 y 17 años respectivamente se habían enamorado y mis tíos no sabían que hacer con ellos, en “secreto” se llamaban Emerat y Galilia, era muy extraño, mis tíos lo sabían, pero decían que estaban locos, aunque muy en el fondo ellos sabían que pronto los dejarían casar antes deque Galilia quedara embarazada, mi familia de ahí era muy extraña, yo nunca los había visto, pero son de esos lugares donde sientes que no encajas y al mismo tiempo sientes que tienes que buscar tu lugar. Cuando pude me Salí de la casa y me fui a buscar aquella pequeña montaña con el árbol solitario, tarde casi dos horas en llegar, parecía un lugar cercano, pero no lo era….me senté a descansar un rato, me quite los zapatos y los hundí en el pasto, sin darme cuenta me quede hasta el atardecer, como las 7:00 de la noche, al llegar a casa mis padres estaban preocupados y me regañaron, aun con todo al otro día me fui nuevamente, claro que esta vez lleve comida, y mientras exploraba el lugar vi  que alado del árbol había una marca, al revisarla vi que estaba clavada, así que rasque y encontré una cajita metálica, llena de cartas, y las leí todas y cada una, eran cartas de amor, de esos amores que solo existen en nuestros sueños, de esos amores que todas las niñas deseamos tener, y venían las dos, las de el y las de ella, otra vez me quede hasta muy tarde ya que después de la puesta del sol ya no podía leer, metí la caja en mi mochila y me fui a casa, estaba flotando en un ambiente de enamoramiento increíble, y al llegar a casa, a mis padres no les importo la hora.

     

    A la mañana siguiente tenía que investigar más sobre los conejos de cemento, pues dentro de pocos días los matarían, para la gran celebración del pueblo, fui a la entrada del pueblo y pregunte al señor que cuidaba de ellos, el me sonrió, pero su sonrisa me causaba miedo y desconfianza, su respuesta fue que eran pequeños conejos, pero que era una raza especial que un día habían aparecido y por casualidad se dieron cuenta que el cemento tenía ese efecto sobre ellos, que los alimentaban con este y que extrañamente no morían, más sin embargo su popo eran piedritas grises y había que sacarles miles de estas al momento de limpiarlos para cocinarlo, pero que el cemento hacía que su carne fuera suave como ninguna y que todos nacían a finales de agosto y había que matarlos a principios de septiembre, pues si se mataban antes o después su carne se volvía amarga. Todo esto era muy extraño, que podía esperar de conejos gigantes que comían cemento???..

     

    Al regresar a casa seguí leyendo las cartas, el misterio de los conejos había terminado, o eso era lo que yo creía….

     

    Pasaron los días y yo no podía dejar de leer las cartas y las respuestas, todas eran tan tiernas y bellas, hasta que llegue a la última, El le escribía una carta de despedida, pues el se iría a la guerra y ella le contesto con unas palabras muy extrañas, “sin el amor en mi ser, mi corazón dejará escapar a los conejos y de cemento nos volveremos, porque sin amor nunca más podremos estar”

     

    Y ahí terminaban las cartas, baje y le conté a mi abuela que había encontrado esas cartas, le conté toda la historia y ella me vio con decepción, nunca debiste de haber tomado esas cartas me dijo, y las lagrimas escurrieron por sus mejillas, yo me quede callada, no sabía que decir, así que espere a que continuará y así lo hizo.

    Hace muchos años, nuestra familia quedo eclipsada, por eso nos fuimos nuestra hija mayos se enamoro de uno de los muchachos de estas familias, pero la guerra empezó y todos los hijos de las familias mayores de 16 años tenían que ir a la guerra, pero tu tía no quería dejar ir a este muchacho, ella decía que era el amor de su vida, así que un día fue a ese árbol y dicen que una bruja se le apareció y le pregunto que porque estaba tan triste y esta le contó su pena, entonces la bruja le dijo que le escribiera esas palabras a su amado y este nunca se iría de su lado, pero al leerlas, los dos se convirtieron en conejos y el pueblo creyó que eran animales silvestres y empezaron a matar y comerse a sus hijos, por eso nos fuimos de este pueblo, tu tía aun vive, al igual que su amado, la bruja tenía razón el nunca se fue de su lado, pero su castigo, por haber usado esa magia, es que sus hijos tendrán un fin trágico.


    Adriana

    P.S. Este es un extraño sueño que tuve, le hice muchos cambios para que pudiera ser una historia, pero me sorprendio soñar con unos conejos que comían cemento....O.o'

     

    La Espera

    Sentada en el sillón, mientras mi corazón se llena de emociones, alegría, felicidad, amor y pasión. Las pareces verdes que reflejaban mis esperanzas empezaban a teñirse rojo, me pare y rose la pared con mis dedos, la pintura se sentía fría, tersa y empezó a gotear en el piso, sacudí mi mano intenta deshacerme de la pintura que al momento de alejar mi mano de la pared por completo desapareció en un instante, regrese al sillón, había llegado el momento de esperar, sentada sobre la tela blanca que acariciaba mi piel escuche los golpes en la puerta, mi corazón golpeaba mi pecho con fuerza, sonó tres veces y pregunte, “¿Quién ha venido hoy a contemplar mi alegría?”, la suave voz atravesó la puerta hasta mis oídos y en unos segundos la respuesta atravesaba mi cerebro, en el primer momento los sonidos acariciaron mi piel, para después desgarrarla por completo, “ la soledad esta aquí hoy, he venido a hacerte compañía”.

     

    No podía creerlo que hacia la soledad en mi puerta, ella no era lo que yo esperaba, así que sin pensarlo dos veces conteste, “hoy no eres bienvenida, así que espero tu partida”. El silencio se hizo presente en ese momento, la soledad se marcho, sin hacer otro intento. Camine por el cuarto, el pasto verde del piso se había vestido de rojo para hacer juego con las paredes, acariciaba mis pies en cada  paso, en cada respiración, en cada minuto.

     

    No se cuantas horas pasaron, si fueron días o años, pero por fin la puerta volvió a sonar, yo corrí para pegar mi oído a la madera pulida, olía a barniz y roble, si bajaba mi nariz podía percibir también el olor del hierro, entonces volvió a sonar, mi cabeza aun estaba pegada, una fea sensación lleno mi cabeza. Después de unos segundos hice la misma pregunta que la vez anterior “¿Quién ha vendió hoy a contemplar mi alegría?”, creo que el sonido de mi voz del otro lado de la puerta, aunque apagado por la madera, debió de sonar demasiado cercano, porque la voz guardo silencio por unos instantes y sus palabras fueron simplemente, “soy la soledad”.  A lo que yo conteste, “Ya te he dicho que tu no eres quien yo espero, así que vete hasta que no sea tu momento”.

     

    Mi corazón se lleno de tristeza, las flores que rodeaban el sillón me veían con melancolía, ¿porque la soledad osaba invadir mi espacio, cuando lo que yo esperaba era el amor?, no podía comprenderlo, pero no me dejaría vencer, mis sentimientos no eran oníricos como los de las doncellas enfermas de amor, yo sabía que había llegado el momento de enamorarme y que solo tenía que esperar unos instantes, porque pronto eso que yo esperaba haría que la puerta sonara y por fin podría salir de aquella habitación.

     

    Pasaron muchos días y la soledad era constante, seguido tocaba a mi puerta y me pedía que la dejara entrar, pero yo nunca lo hice.

     

    Sentada en el sillón peinaba mi cabello y contemplaba las flores a mi alrededor, ellas sonreían intentando hacerme feliz, pero no lo lograban, estaba muy triste, cuando escuche algo extraño en el exterior, yo nunca escuchaba los pasos, pero esta vez podía escuchar los pasos al otro lado de la puerta, pero ahora no me emocione, ya lo había hecho demasiadas veces, mientras mas cerca se escuchaban los pasos, mas curiosidad tenia por averiguar de quien era, la puerta sonó una vez, me quede quieta, ni siquiera respiraba, la puerta sonó, otra vez, el silencio reino por unos minutos, hasta que finalmente la puerta sonó, una tercera vez, en el momento en que abrí la boca para preguntar quien era, las paredes empezaron a teñirse de gris, el pasto se convirtió en arena y las flores que me habían estado haciendo compañía se marchitaron.

    Pregunte por ultima vez “¿Quién ha venido hoy a contemplarme?”, no podía hablar de alegría pues esta había desaparecido, la voz resonó en toda la habitación,

    - “Soy la soledad”

    - “¡Te he dicho que no quiero tu compañía!”

    Su silencio fue sepulcral y dijo

    - “Entiende niña, el amor no vendrá, se alejo demasiado de tu puerta y ahora no sabe como regresar, déjame hacerte compañía o  morirás”

     

    Me dio tanta tristeza que llore sin parar, el amor nunca llegaría, lo había esperado por tanto tiempo y ahora sabía que había sido en vano, pues nunca regresaría por mi, así que deje que la soledad entrara, encerrada en aquel cuarto gris, al final, después de 49 días el día nueve del mes nueve morí, en sus brazos, simplemente me dormí y mis ojos nunca vieron otro mundo que no fuera el más allá.

    En la pared

    La pared era completamente blanca, sin una sola mancha, era…simplemente impecable, al igual que las demás paredes de esa enorme habitación, había un enorme ventanal desde el cual se podía ver la calle.

    La primera vez que vi esa pared acababa de ser desempacaba, era algo completamente diferente al lugar de donde venia, donde las paredes eran de ladrillos expuestos y había un desorden ordenado muy singular, un caos organizado, difícil de desmarañar. Me recargaron contra la caja en la que había estado los últimos dos años. Supongo que yo era muy especial, pues había estado sola en esa caja, mientras que los otros salían de cajas, donde habían compartido el espacio con otros dos o  tres.

    Vi a una mujer delgada, tal vez demasiado delgada, vestida con una falda negra y una blusa rosa y zapatillas negras también, de su peinado no se salía de su lugar ni un solo cabello y hacia un contraste singularmente gracioso con la otra persona que ocupaba el espacio en esa habitación junto a ella, un señor regordete, vestido con algo así como un mameluco azul, bastante sucio, al que la mujer le daba órdenes de donde, como y, a qué altura colocar los clavos a lo largo de las impecables paredes, a mi me toco en medio de una pared a un lado de la ventana desde donde podía observar claramente la calle a través de la ventana y a las personas que entraban y salían de la galería por esa sencilla puerta de madera con cristal, de la que colgaba un papelito que decía cerrado y abierto de cada lado.

    Debajo de mí colocaron una plaquita con mis datos, obviamente yo no podía leerla, pero suponía que decía lo mismo que las de los otros cuadros que estaban a mi alrededor, mi nombre, el nombre del pintor y tal vez la fecha en que había sido pintada o una leve descripción de el estilo con que había sido pintada. De estilos no sabía mucho, el nombre el pintor por supuesto que lo sabía, había estado con él durante 4 años mientras me pintaba, sabía que era su obra maestra y que había tardado tanto, porque no siempre sentía la genialidad en su humor para ponerme atención, su nombre era Sebastián La Cour, su madre había sido mexicana y su padre francés, eso lo sabía porque todos creían que su madre había sido española, pero él no dejaba que nadie se quedara con esa idea, y de su padre porque siempre decía ese loco francés volvió a llamar. Su historia lamento decir que no la sé.

    Mi nombre era Isabella, y sé que él me amaba, tal vez no de la forma que se ama a una mujer, pero de la forma en que se ama a una diosa, una musa inalcanzable, una idea perfecta.

    La galería olía a vainilla y a madera, supongo que era por el piso y los escasos muebles del lugar, todos eran de una madera oscura que hacia un contraste increíble con la blancura de las paredes.

    Todas las mañanas la mujer delgada llegaba a la galería a las 9:00, siempre puntual, ni un minuto antes, ni un minuto después, con un café en la mano que llenaba la habitación con su olor, algunas veces con un toque de chocolate, algunas veces era solo el olor del café, que había sido abandonado por su compañero, por el olor del café podía saber el humor en que había llegado la mujer, cuando estaba triste o deprimida, olía mucho a chocolate, y eso siempre la alegraba, cuando estaba de mal humor era café negro bien cargado y cuando andaba de un humor más bien simple ni feliz ni triste, el olor de la hierba buena llenaba mi marco, y llegaba hasta el interior de mi espíritu, aun que no sé si una pintura tiene espíritu. Pero lo que más me gustaba era cuando estaba feliz, tal vez la habitación no olía tan rico como los otros días, pero la alegría que irradiaba era suficiente para mi, entonces un frapuccino venía pegado a su mano, con la espumosa crema batida y esas ricas chispitas de chocolate que le ponen para que se vea más alegre y en ocasiones cuando estaba feliz, pero a dieta, era un jugo, aunque nunca pude descifrar de que sabor era, porque el vaso era completamente blanco y me impedía adivinar el sabor.

    No sé cuánto tiempo estuve colgando de esa pared, nunca fui buena con el tiempo. Pero sé que a los pocos días de haber llegado, en una noche de sábado, sé que era sábado porque todo mundo lo decía, llego mucha gente a verme, todos vestían muy elegantes, todos me admiraban y hablaban de Sebastián y su genialidad, lo busque por toda la habitación, la mayoría de las pinturas de la habitación eran suyas, y por lo que había escuchado de su boca, el pintor siempre iba a recibir las criticas, pero él no estaba, entonces una señora especialmente gorda se paro junto a un joven que me observaba fijamente, tan fijamente que me ponía nerviosa, y le decía “¿es encantadora verdad?”, a lo que le contesto un simple “aja” sin apartar su mirada de mi, sin siquiera voltear a ver a la mujer que le hablaba, entonces lo supe, las palabras salieron de sus labios, ella sabía porque no estaba ahí, ella dijo “el era un genio, pero todos los genios están locos, y el no podía ser la excepción”, ella siguió hablando explicando cómo se había quitado la vida, el día después de que me termino, en su carta de despedida había escrito “De mis manos han salido muchas historias que plasmo en lienzos. En mi alma cada una de ellas ha marcado un momento especial, pero ninguna como Isabella, sé que nunca podré pintar nada que se aproxime a su belleza, es mi obra maestra y para que sea reconocida y admirada sé que tengo que morir, no quiero volver a pintar, pero mi vida sin la pintura no es nada, no puedo permitir que el mundo pase un segundo sin honrarla como ella se merece, no puedo esperar ni siquiera un aliento más, así que hoy termina mi camino”. Después de eso no supe que pensar, tal vez había tardado los cuatro años en pintarme porque ya tenía planeado el final y no quería que llegara tan pronto y no por el humor al que él tanto culpaba.

    Algo acerca de que yo había sido su novia muerta en un accidente, también llego a mis oídos, pero me puso muy triste saber lo que había sucedido, después de que haber sido empacada. Así que eso ya no tuvo importancia para mí, esa noche nada más tuvo importancia para mí.

    Esa noche de sábado se vendieron muchos cuadros suyos, todos me alagaban, todos me admiraban, pero supongo que nadie se atrevió a comprarme por la historia detrás de mí, o es posible que el precio fuera excesivo, pero que precio podía ser suficiente, que valiera su vida.

    Yo solo era un cuadro, así que mi vida siguió colgando de un pequeño clavo, en una pared blanca, analizando el estado de ánimo de la mujer que cuidaba de mi, que me mostraba a todos los clientes que llegaban a la galería y que me tenía como la obra maestra más extraordinaria de todos los tiempos.

    Me toco ver a todos los tipos de compradores de arte, los conocedores, los que no tienen ni idea de arte, pero tienen el dinero para comprar lo que sea, los que saben lo que quieren, los que no saben que quieren, pero creen que en cuanto lo vean lo sabrán, los que saben de arte, pero no tienen para comprar un cuadro original, los que nada más quieren perder su tiempo, los nuevos ricos que creen que comprar un cuadro les dará status social, los que tienen niños y por eso venderles un cuadro es un crimen, y así miles de personas entraron a esa galería. Pero lo que tenían en común todos ellos, era que cuando me veían todos se quedaban con la boca abierta, admirándome como la obra más fantástica de todo el mundo. Pero nunca nadie me vio como tú, te reconocí por la forma de mirarme, no me quitabas los ojos de encima y me ponías nerviosa, como aquella noche de sábado cuando la señora gorda te conto de Sebastián. En ocasiones ni siquiera entrabas, solo te parabas en la ventana y me observabas. La primera vez no te vi bien, porque estaba agobiada con tu mirada y las noticias acerca de Sebastián, pero poco a poco se me fue olvidando ese sentimiento de nerviosismo y empecé a observarte detenidamente, eras muy guapo. La segunda vez que te vi, no te reconocí al instante, hasta que te paraste frente a mí y no dejaste de admirarme, creo que estuviste ahí como una hora.

    Poco a poco, me fui acostumbrando a ti, y cuando no ibas a verme te extrañaba, me preguntaba ¿qué estarías haciendo?, ¿porqué no ibas?, o ¿a qué hora llegarías?. Te buscaba en todas las personas que pasaban por la calle, hasta que por fin te veía venir, y entonces todo dejaba de existir, la señora rara del cuadro de al lado me dijo que estaba enamorada, pero un cuadro no puede enamorarse de un humano, solo me gustaba observarte, si tu lo hacías conmigo, porque yo no podía hacerlo contigo, pero ella tenía razón, después ya no podía olvidar el olor de tu loción.

    En cierta ocasión la mujer delgada que cuidaba de mi, se molesto, no te decía nada, pero yo lo sabía, estaba cansada de que fueras a verme, ella te intento coquetear y tu ni cuenta te diste, solo tenias ojos para mí, pero ella estaba molesta y ya no sabía cómo hacer que dejarás de ir, estaba cansada de que te pararas frente a mí y no compraras nada, pero no tenía forma de pedirte que te marcharas, así que yo era feliz.

    Nuestro enamoramiento mutuo duro casi un año de visitas casi diarias, aun los domingos ibas y te pegabas como mosca en el cristal de la ventana, hasta que un día un señor mayor, tal vez de 70 años, que derrochaba poder, llego a verme, el dijo que tenía que ser de él y pregunto mi precio. Yo me aterre, no podían separarme de ti, en aquel momento no sé porque no me compro, pero fui muy feliz. Creo que iba a buscar una pared, el lugar perfecto para mí, no lo sé y no me importo.

    Poco después de que se marcho, entraste tú y todo se me olvido, pero a ella no, estaba feliz de poder deshacerse de tus visitas, te dijo que te fuera despidiendo de mí, pues tenían un cliente, para mí. Por un momento creí que la única aterrada sería yo, pero no fue así, pude ver el horror en tu mirada, al pensar que nos podían separar, empezaste a hablar con ella de dinero, y cosas así, tú ya tenías el lugar perfecto para mí, así que en ese momento hiciste los arreglos para comprarme.

    No sé porque no lo habías hecho antes, tal vez necesitabas esperar a que nos enamoráramos el uno del otro, pero aquella tarde deje esa pared y termine en una pared como mmm, no sé qué color era, si, era como beige, pero realmente no lo sé, y ahí permanecí por siempre a tu lado, compartiendo las miradas, admirándonos mutuamente, aunque el tiempo pasaba, aun que para mí no pasaba, yo siempre sería igual, pero tu cambiabas, aun así nunca te deje de amar.

    Adrïana

    Una tarde más

    Estoy parada frente a tu casa, y entonces titubeo por unos segundos, podría seguir adelante, pues ya estoy aquí, tocar el timbre, ver tu cara de sorpresa mientras me sonríes pues no esperabas verme hoy, tal vez me dirás “hola ¿qué tal?”,  Caminarás hacia el portón me abrirás la puerta y me invitarás a entrar, yo lo pensaré por unos segundos y te diré que preferiría caminar, pasear por la ciudad, hoy no hay carro, pero qué más da podemos caminar y sentir el aire fresco, lo bueno de hoy es que no hace calor, así que me dirás que está bien, te pondrás unos tenis y saldremos a ver que dice la gran ciudad, caminaremos unas cuadras y después nos encontraremos con un perro que se ve solitario, pero que sabe que en el momento que él lo desee puede regresar a su casa y su dueño estará  feliz de verlo, lo acariciará y le dará de comer, para que mañana otra vez salga a pasear y se pierda por algunas horas en aquel lugar.

    Los carros pasarán a nuestro alrededor, con prisa y sus sonidos de claxon que no dejan de irritarnos, tal vez te moleste por varias cuadras y me digas “para o ya verás”, iremos a ese parque que está en ruinas y patearemos las piedras, te seguiré molestando, tú me perseguirás para obligarme a estar quieta, aunque sabes que nunca lo lograrás, el día tal vez se nuble, y terminemos corriendo bajo la lluvia, buscando un lugar donde resguardarnos, después de mucho buscar no encontraremos nada y nos sentaremos en una banca cualquiera, dejando que la lluvia moje nuestros cuerpos mientras nos reímos sin papar de unos niños que corren y se caen porque sus zapatos no son buenos para el agua, entonces el sol se volverá a asomarse, con un arcoíris coronando su entrada y empezará  a secarnos, caminaremos un poco más hasta la gran avenida de la ciudad, la gente empezará a salir de su escondite y las calles se empezaran a llenar nuevamente, compraremos un helado porque sabes que  me encanta, además de mi adicción por el chocolate, te embarraré un poco en la mejilla solo para fastidiar un poco más y tú me verás con esa mirada que siempre me haces cuando empiezo a fastidiarte de más, que dice que te estás enojando de verdad, aunque en el fondo solo estás jugando conmigo. Podríamos tomar una combi y llegar a algún lugar más lejos, pero empezará el atardecer y siempre me ha encantado con sus colores azules, naranjas y rosas, así que seguiremos caminando y llegaremos a otro parque, los árboles estarán llenos de gotas, pasaré bajo una rama y tú harás al árbol vibrar y terminaré mojada una vez más, nos sentaremos a ver el atardecer, los primeros momentos de quietud y luego el fresco del anochecer, tal vez será momento de regresar, tendrás que volver a  casa, pero tal vez solo tal vez podríamos pasar unos segundos más juntos, jugaré con tus manos, y te obligaré a abrazarme, tú me empujaras jugando y luego estaremos ahí observando a la gente pasar en completo silencio, solo iluminados por una lámpara cercana a nosotros, se escucharan las risas de los niños jugando y algún lloriqueo de el torpe niño que se ha caído, pasará un perro y nos verá como si nos conociera, será aquel perro que vimos en la tarde, ahora traerá a su dueño con él y una linda correa, moverá la cola y olerá todo a su alrededor, le diremos adiós y el sacará la lengua. El momento habrá llegado, regresaríamos sobre nuestros pasos, pero eso sería muy aburrido y ordinario, así que tomaremos otro camino, y llegaremos primero a mi casa, tomaremos una taza de té, no sea que nos resfriemos, y nos sentaremos a ver televisión, tú intentarás ver televisión mientras yo intento hacerte cosquillas y continuo aplastándote, a quien le importan los resultados del futbol cuando puedo molestarte sin parar, así te darás por vencido y terminarás haciéndome cosquillas hasta que ya no pueda más. Verás el reloj y dirás que ya es de verdad muy noche, que el tiempo vuela, pero que tienes que irte a casa, así que te acompañaré a la puerta y por fin te dejaré ir. La tarde habrá sido fantástica, nunca olvidaremos esos momentos, cuando nos divertíamos tanto mientras vagábamos por la ciudad, me darás un beso en la mejilla y seguirás el camino de regreso a tu casa, llegando a casa sé que  me mandarás un mensaje y tal vez mañana hagamos algo parecido, pero definitivamente nunca nada igual a hoy.

    Todo eso podría ser, así que subo el escalón de tu puerta y toco el timbre, espero ansiosa a que aparezcas todo despeinado detrás de la puerta y me sonrías, pero la puerta se abre y detrás de ella no estás tú, esta tu mamá, le pregunto por ti y me dice que no estás, así que le doy las gracias y me voy, escucho como la puerta se cierra, y la desilusión me cae encima, tal vez sería ordinario regresar por el mismo lugar, pero si tú no estás eso pierde importancia, me encuentro en el lugar donde el perro estaría, pero él no está solo un montón de basura. Mañana será otro día e intentare sorprenderte, solo espero que estés ahí para verme. Ahora recuerdo aquel dicho en inglés que siempre me ha causado gracias, pero ahora que me toca vivirlo, no es igual de divertida……..

    That’s the way the cookie crumble.

    Adrïana
    P.D. Esta historia tenía un final más feliz, donde si lo encontraba, pero era demasiado predecible, y la vida no siempre hace lo que nosotros queremos, nunca es predecible y siempre es inevitable.

    Momentos

    Estoy despierta en esta habitación esperando a que amanezca, y que el sol entre por esa venta, aunque preferiría que no lo hiciera, que el frio de la noche permaneciera y que yo simplemente me quedara dormida otra vez, que desaparecieran los recuerdos de mi mente, los sueños de aquellos momentos que me hicieron tan feliz y que ahora me hacen llorar. Cierro los ojos y lo intento una vez más, pero no logro encontrar ese lugar en mi cabeza donde pueda vivir lejos de ti, todos dicen que estaré bien, que esto no es el fin del mundo, pero como viviré si tu recuerdo me sigue a todos lados.

    Ayer te encontré por primera vez, en aquel mercado de la esquina al que yo siempre voy, no sé porque fuiste a ese lugar, fue bastante malvado de tu parte, sabes que yo aun estoy sola, intentando olvidarte, cuando tu ya me habías superado, aun antes de dejarme ya estabas con esa tipa. Sonreías y jugueteabas con ella, como en algún momento lo hiciste conmigo, aunque, si mi mente no me traicionara como siempre lo hace, sería solo un momento, pero realmente fueron miles y mi cabeza no deja de reproducirlos para mí como si fueran películas viejas, o tal vez diapositivas de esas que te mostraba tu abuela de su juventud o tu niñez. Pero ese no era el punto porque siempre me desvió, porque siempre un pensamiento me lleva a otro como un laberinto sin final, aunque las paredes son siempre recuerdos de ti. Aun en mis sueños apareces otra vez, pero eso no fue lo que me despertó, fue el sonido de mi teléfono, estaba soñando contigo, soñando que estabas a mi lado otra vez, que volvíamos a ver la tele juntos y a pelear porque ver, yo odiaba tus programas y tu odiabas ver películas románticas, pero siempre encontrábamos la forma de pelear para después olvidarnos de la televisión mientras me perseguías por toda la casa porque te robaba el control, pero la llamada, esa llamada estaba ahí, tal vez había sido parte de mi sueño, pero fue demasiado real, yo aun dormitaba, y levante el teléfono, era tu voz al otro lado de la línea, que decía “perdón sé que es tarde (eras las tres de la madrugada,) pero te vi hoy y desde entonces no he dejado de pensar en ti, ¿cómo va tu vida?, Te ves muy bien, a veces me cuesta recordar porque nos separamos”.

    En aquel momento me quede sin aliento, primero no podía entender una sola de tus palabras solo escuchaba el sonido de tu voz que me tranquilizaba, me hacia regresar a aquel maravilloso lugar donde solo existíamos tu y yo, donde nunca me habías engañado, donde la vida era fantástica y podíamos pasar todo el sábado tirados en aquel sillón, peleando por el control y comiendo chucherías, pero después de unos segundos el estupor desapareció de mi cerebro y empecé a procesar tus palabras, primero escuche el “no he dejado de pensar en ti”, y entonces pensé, “pues te veías muy feliz como para haberme notado entre la multitud”, claro que la multitud solo éramos cuatro personas, tu y ella, un niño  enojado porque lo habían obligado a sacar al perro en la mañana y yo, aunque espera, ahora que lo recuerdo también estaba aquel borracho tirado junto al basurero, soñando con….¿con qué sueñan los borrachos?, no lo sé, pero no pareciste notarme, ni siquiera hiciste el esfuerzo por saludarme y yo intente esconderme detrás de aquel faro donde en algún momento nos agarro la lluvia y nos besamos hasta que yo temí por nuestras vidas, porque los rayos podían caer sobre aquel faro y moriríamos felices pegados para toda la eternidad (y entonces nuestra historia hubieras sido románticamente perfecta y no la patética historia que éramos ahora tu y yo), tú te reíste de mí, me dijiste tonta y seguimos caminando hacia la casa, así que ¿en qué momento empezaste a pensar en mi, cuando ella tenía su lengua en tu garganta o cuando tu reías sin control, como si ella fuera la persona más divertida del mundo?

    Las palabras siguieron cayendo en mi cabeza poco a poco como gotas de lluvia, y siguió esa frase de ¿cómo va tu vida? Y la respuesta era tan simple que era irónico que dijeras que me veía bien. Yo siempre creí que nuestra vida podía ir de muchas formas al mismo tiempo, en algunas cosas nos iría bien y compensaría el hecho de que en otras nos fuera terriblemente, pero en aquel momento mi vida era simple y llanamente una mierda, estaba triste todo el tiempo, nunca quería salir de casa, no quería comer, no quería hablar con mis amigos, por todo lloraba, el control de la tele me recordaba a ti y me hacía llorar aun más, hasta el punto de arruinar mi tarde, pero no podía rendirme tan fácilmente y demostrarte que todo a mi alrededor era horrible sin ti y que me habías destrozado, así que pensé en decir que todo estaba normal, pero entonces reaccione, habías dicho que no podías recordar porque nos habíamos separado, ¿eras un completo retardado?, ¿eras la persona más estúpida que existía sobre la faz de la tierra?, la respuesta iba abrazada a ti cuando me viste en la calle, me habías engañado con aquella tipa que conociste en el bar aquel día del cumpleaños de tu mejor amigo, que se había acercado y te había dicho que tu camisa era idéntica a una que le había regalado a su hermano, que tenían el mismo gusto por la ropa, y entonces pasaste toda la noche hablando con ella de trivialidades que debo agradecerte por no seguir contándome, mientras yo te esperaba en casa, porque había tenido que trabajar en un proyecto y tú te convertiste en un gran imbécil, ella por supuesto te dio su teléfono y la estuviste llamando por un tiempo, y luego te hiciste su amigo, entonces ella un día se acostó contigo y poco tiempo después yo me entere y terminamos. En aquel momento colgué el teléfono sin contestar nada, no sin antes escuchar aquellas dos palabras con las que intentabas matarme “Te Amo”, pero no te ayudaron en tu propósito y solo me hiciste enojar, así que azote el teléfono.

    Y entonces mi insomnio regreso, mi mente me empezó a traicionar otra vez y mis ojos se llenaron de lágrimas una vez más. A veces quisiera que nada de eso hubiera pasado, que la vida fuera más sencilla, que yo pudiera borrar ha esa tipa de aquel bar o que le pudiera poner novio y que pudiera borrar ese momento en que tu decidiste empezar a engañarme con ella, o tal vez sería más fácil poder borrarte para siempre de mi cabeza y dejar de recordar nuestras caminatas por la ciudad, cuando yo no sabía a donde quería ir y tu simplemente me llevabas a donde nuestros pies quisieran ir. Cuando nos quedábamos en casa en un día lluvioso y comíamos palomitas mientras te molestaba para que perdieras en los video juegos. Todos aquellos momentos que hacen que desee tenerte nuevamente a mi  lado, por lo menos unos segundos y poder ver si el olor de ti que recuerdo es el mismo. Aquellos momentos que me hacen odiar mi vida y que no me dejar seguir adelante, no sé si algún día te olvidaré, no sé si alguien podrá remplazarte, aunque no lo creo, eras todo lo que yo siempre quise y sin embargo no lo eres para nada, y ahora esta amaneciendo, tu llamada fue hace horas,  mi teléfono esta llenos de mensajes tuyos que pienso borrar sin leer, me tengo que bañar, espero hoy poder salir y no tener que verte otra vez, espero que pasen años antes de tener que verte otra vez, tal vez debí decirte algo cuando hablaste, porque aun después de todo mi vida ha cambiado, me ofrecieron un trabajo en Londres y me voy en dos días, por fin dejaré atrás todo el recuerdo de los dos, dejare este lugar que me aplasta, y no me deja vivir, y espero nunca más saber de ti.

    Adrïana

    El metro

    El calor incesante, el smock constante, en una mañana como cualquiera en la gran ciudad, los viajes constantes, las distancias desgastantes  en una metrópoli como cualquiera, y sin embargo esta es muy particular. Una visita cualquiera, sin razones  certeras a la gran ciudad, conocer las entrañas, conocer sus venas, por las que no corre sangres, más bien, grandes animales de acero, tal vez inoxidable, una gran vida, variedad de personas, todas llenas de ideas, razones y emociones distintas, canciones perdidas en un espacio cerrado, donde el aire se vicia a cada segundo recorrido, donde la oscuridad es constante y sin embargo ausente, donde las luces tiemblan y los corazones se detienen, mientras la vida sigue y los minutos corren, es extraño como el tiempo puede detenerse cuando pierdes tanto entre estación y estación, como las personas pasan sin ser vistas y sin embargo si te ven te extrañas, una ciudad donde las mujeres y los hombres no ven diferencia, donde todos somos iguales, y sin embargo no nos parecemos a nadie, donde temes a todo lo extraño, cuando todos son extraños , donde todas las cosas son diferentes, donde los extremos son tan marcados que ni siquiera los sientes.

    Y tú sigues caminando, sigues dejando que los segundos te pisen y te dejen atrás, mientras intentas observarlo todo, sin ser observado, sin que nadie note que eres un extraño en una ciudad tan enorme, donde los olores te rodean y tu nariz se tapa, donde los ojos te arden y el sol rara vez se asoma a saludarte. Donde el aire te falta después de dar dos pasos, donde respirar te cuesta y sin embargo, solo quieres seguir adelante, conocer los secretos que puede esconder esa gran ciudad, observar como los habitantes se convierten en extraños al pasar e intentan ignorarte para nunca dar marcha atrás. Como no extrañar tu ciudad en esta ciudad, como no desear respirar el aire limpio una vez más, como no añorar las calles conocidas, los lugares tranquilos, las sonrisas perdidas, en esta gran ciudad, y sin embargo lo olvidas, olvidas lo conocido y te internas en la esencia de enormes edificios, de personas estresadas, de miradas perdidas, buscando la felicidad, buscando ser ellos mismos una vez más.

    Todos los sonidos, los vendedores ambulantes que viajan de vagón en vagón, intentando ganar solo un peso más, que los saque de su situación o los deje seguir con ese estilo de vida que siempre han deseado, que las grandes ciudades prometen, con todos sus sueños y lugares, con todas sus estructuras y parques, con todas las diversiones contantes, que están pero no están, que son pero no son, que ofrecen un momento de olvido a una situación de la que no todos son partes, solo los más desafortunados y no hablo de dinero. O tal vez esa no es la razón de escribir todo esto más que una simple idea surgida en un vagón, mientras intentaba llegar de un lugar a otro, corriendo para alcanzar mi cordura, entre toda la gente con ideas variadas, con razones torcidas, escuchando a todos al unísono, entre murmullos y risas, escuchando su respiración que es igual a la de todos, así como los corazones soñadores que latían constantemente, recordándome que mi lugar ahí era solo pasajero, que tal vez mañana no volvería a ocuparlo, intentando mantener el equilibrio mientras el metro se detiene y me bajo por última vez de aquel animal de acero, que a tanta gente mueve, que vive en las entrañas de una ciudad enorme y que hace que la vida siga aun en los días festivos.  Mientras veo que una mariposa sube y me dice adiós con sus antenas, intento recuperar la cordura, correr para alcanzar mi siguiente estación, pero la mariposa me observa y continua diciendo adiós, mi corazón se detienen, mi mente se queda en blanco y entonces comprendo, las ideas son universales, el metro es universal, la mariposa solo intenta llegar a una estación más cercana a su nuevo hogar, buscando un poco de aire fresco o tal vez un sombrero, como en alguna historia que habré escuchado en algún lugar, claro que yo preferiría una blusa o un labial, porque los sombreros solo se compran para estorbar, porque nunca los usas y siempre buscas la oportunidad de colocarlos en otro lugar. Así que me despido de la mariposa y empiezo a correr, intentando llegar a mi destino y nunca olvidar la experiencia de mis días como habitante de la gran ciudad.

     

    Adrïana

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    Grillo zombi

    Adrïana
     

    Todas las noches me arrullabas con tu dulce canto, me llevabas a ese mundo mágico de sueños y algodones de colores. Los días transcurrían sin novedades ni locuras, solo con el deseo de que llegara la noche con sus dulces estrellas y esa luna a veces apagada y a veces tan cercana y brillante como el sol mismo.

    Los sonidos de tus patas eran tan intensos, tan reconfortantes que nunca podía dormir inmediatamente, tenía que esperar a aquella hermosa melodía de media noche, que hacía mi sangre bullir y me obligaba a dormir.

    Después de un año de aquella rutina, en una noche tranquila, la lluvia llego a mi ventana y el sonido de tus patas, no sé pudo escuchar más, la tormenta disperso mis sueños y me dejo un desvelo tal, que a la mañana siguiente no podía ni caminar.

    Varias noches pasaron y tu canto era un sueño inalcanzable, tal vez solo un sueño surrealista que más nunca a mi vida podría regresar.

    Ya pasadas dos semanas, con todas mis esperanzas destrozadas, a lo lejos pude escuchar otra vez el hermoso sonido de tus bellas patas, la canción era la misma, pero yo sentía que el artista simplemente no era el mismo, al llegar la canción de media noche mi corazón estaba destrozado, las canciones eran cada vez más desgarradoras y mi alma simplemente no pudo soportarlo.

    El día siguiente pasó sin emociones, pero yo seguía deseando que la noche no llegara, pero esta llego al final, tal vez más rápido de lo normal. Después de una semana, ya no podía resistir más y al final, mi corazón sentía que iba a explotar, así me decidí a su escondite yo fui a buscar, cuando por fin lo encontré, pude notar que el grillito que tanta tranquilidad a mi vida había brindado, después de la noche de lluvia en un zombi se había transformado y,  a él le tuve que rogar que dejara de tocar, porque sino moriría por su pesar, pero no me quiso escuchar, así que una chancla tuve que sacar y al pobre grillo yo tuve que matar……

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    Patética soledad

    Adrïana
     

    En un mundo de fantasía caí, un mundo de hadas, duendes y unicornios, de nubes rosas y sueños eternos, donde los polvos de campanita flotaban en el aire, ayudándome a volar, las flores eran hermosas y el aire perfumado.

    Una mañana en mi ventana después de una noche de vela, la felicidad de un mundo de cristal no podía ser eterna, los recuerdos dolorosos, no podían dormir por siempre, el recuerdo de tu adiós no podía esconderse por toda la eternidad en mi mente, las nubes lloraban conmigo y el sol huía de mi tristeza, era una mañana como cualquiera en un mundo fantástico, pero no lo era, yo tenía que regresar a mi realidad, enfrentar mi miedo a la soledad y dejar de volar, entre las montañas de gomita y los ríos de chocolate.

    Mi sangre no sería mermelada de fresa, ni mis lagrimas néctar, sabía que mi corazón explotaría y sin embargo no saldría confeti de él.

    Salí a la calle descalza, cruzar el portal fue el paso más difícil que tuve que dar en mi vida, la ventana mostraba una realidad aun más cruda de la que yo esperaba, mi corazón estaba destrozado y mis sueños se habían esfumado, pero todo pasaría de alguna forma. Corrí con todas mis fuerzas hasta que choque con un árbol de manzanas, alejarme de la realidad por tanto tiempo, había causado estragos en mis hábitos, había olvidado por completo que no podía cerrar los ojos mientras caminaba por la calle, ni podía correr descalza, como si corriera sobre bombones, así que logre que mis pies se lastimaran, enfrente a mi soledad, mi patética soledad, aunque aun no logro vislumbrar, ¿quién era más patética mi soledad o yo?, la brisa se convirtió en lluvia y el árbol de manzanas en mi tortura, ahí me quede tirada en el suelo, esperando a que algo pasara, tal vez mi dolor se esfumara o tal vez mi soledad se cansara y por fin me abandonara, aun guardaba la esperanza de que el amor a mi regresara, que patética emoción hacía que latiera rápidamente mi corazón, era como esperar algo absurdo, y el árbol de manzanas nunca dejo de ser mi verdugo, una hermosa y roja manzana callo en mi cabeza, borrando mis ideas, y entonces la soledad se digno a saludarme, se digno a mostrar que no era tan mala y que mi vida no estaba acabada, solo era un melancólico y triste día de marzo y que tal vez mañana podría regresar a mi mundo fantástico y volar con los elefantes, platicar con los ornitorrincos y olvidar la realidad de un pasado que se volvió negro, pero que en mi corazón solo quedaría como un recuerdo  amarillo.

    * Para muchas personas el 14 de febrero es un día importante para estar con sus amigos o esa personita "especial"" para quienes lo tienen, un dia para recordar que hay personas que nos quieren, aunque no esten cerca de nosotros, para mi solo ha existido un 14 especial, pero fue hace  un par de años, ahora es un día para recibir mensajitos de mis amigos y mandar mensajitos y de mucho trabajo, lo importante es recordar siempre que las personas que queremos son importantes y reconocer todos los días los detalles que tienen con nosotros.... y por supuesto  "Keep our dirty little secrets"

    Tenía mucho que no escribia, pero no encontraba las palabras, siemplemente no podía avanzar del primer renglón.

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    Mariposa Nocturna

    Adrïana

    Era una noche tranquila y fría de los primeros días de diciembre. Yo dormía pacíficamente, con mis sueños tristes y solitarios, mientras el viento frío chocaba abruptamente contra mis cobijas. Cuando el silencio de la casa fue roto por aquel extraño ruido, era un ruido que en una noche diferente habría sido inaudible, pero que aquella noche me alejo de mi descanso y mis tranquilos sueños.

     

    Abrí los ojos y me quede en silencio intentando ubicarlo, pero eso no pudo ser, pues no volvió a repetirse, sino hasta que me coloque nuevamente para intentar a mis sueños regresar, tal vez no es nada, pensé y mis ojos volví a cerrar, pero el ruido no dejo de sonar, así que mi luz prendí y esperando me quede, pero el ruido volvió a cesar. Con la esperanza de que hubiera sido su fin, la luz decidí apagar y dormirme nuevamente desee intentar, pero simplemente no lo pude lograr, pues apenas me pude colocar, cuando el ruido me vino a inquietar, despertándome sin dejarme soñar.

     

    Esta vez, decidida a exterminar al importuno animal, que aquel sonido producía con su aletear. Mis pantuflas puse en mis pies y el ruido yo fui a investigar. A la puerta yo me fui a acercar, pensado la puerta abrí de par en par, fue entonces cuando ese intruso bribón se fue a colar, por la parte de abajo y del susto me hizo gritar.

     

    Más calmada me fui a acostar, al comprobar que matarla, no lo iba a lograr, pero fue entonces cuando pude comprobar, que sus planes no eran dormir, sino aletear y aletear, para nunca más dejarme dormir.

     

    Larga fue la noche y mis ojeras cuales berenjenas lucen ya, matarla, no se si podré, pero sus alas algún día yo he de quemar.

     

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    Algo...

    Sentada en la arena entre las nubes de hormigas,

    Observaba a los peces volar, en medio de una lluvia de sapos

    Recordé lo que quería de mi vida,

    Lo que deseaba para mis momentos de gloría,

    Lo que se supone que el amor sería

    Fue entonces cuando note

    Que estaba vacía,

    El amor se estaba convirtiendo en algo insípido

    Por confundirlo con la amistad,

    El amor no era lo que tú esperabas,

    Y mucho menos lo que yo soñaba,

    Entonces fue cuando me di cuenta,

    Que era momento de cambiar las cosas,

    Porque la amistad  no es amor,

    Y aun que yo lo desee,

    el amor no somos tu y yo.

     

    Ady

     

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    Demasiado

     Adriana
     
    Demasiadas promesas, nos llevaron a ser dos locos, en busca de la perfección, deseando ser todo lo que nadie podría llegar a ser para el otro, lo difícil después de todo era lograrlo, más cuando la lluvia caía inundando las calles y nos obligaba a ser nuevamente niños jugando con las gotas cristalinas, eran como lagrimas del cielo, que nos bañaban, y nos hacía temblar de alegría.
     
    Demasiados recuerdos que borrar y tan poco tiempo para lograrlo, ojala hubiera sido tan sencillo, después de todo, la vida no es perfecta como tu y yo queríamos que fuera, pero los meses pasaban y los árboles sus ropas mudaban, y el fin del arcoiris más deseado nunca llegaba. Las luces que emanaban las calles por las noches, eran nuestras luciérnagas citadinas, sueños flotantes, estrellas imaginarías. Yo siempre creí que los humanos las habíamos creado y nos gustaban tanto, porque nos hacían sentir como estar en el cielo, en la tierra.
     
    Demasiados detalles, para percibirlos en un solo instante, odiabas que te mirara en la noche antes de dormirnos, pero amaba las sombras de tu rostro en la oscuridad, era como ver la esencia de tu ser, pequeños rasgos que formaban un todo, un todo del que me había enamorado, eras ese pequeño sueño que se va formando en la mente con pedazos de ideas, en la mente que sueña con unos mágicos labios, con una nariz de carruseles, unos ojos formados por mariposas y esos cabellos danzantes, como las ramas de los árboles, que bailan al ritmo del viento.
     
    Demasiadas melodías invadiendo mis oídos, perdiéndome en los sueños infinitos, de momentos encantadores, entre besos y susurros, recordándome mi miedo a morir, mi miedo a sufrir, mientras vagábamos entre pinturas urbanas, que mostraban realidades diferentes, cada artistas con su estilo, con sus vivencias compartidas, haciendo públicos esos pedazos de intimidad, obligándonos a ser parte de esa realidad por los 5 segundos que observábamos sin observar.
     
    Demasiados corazones latiendo a nuestro alrededor, convirtiéndose en un solo latido, el latido de la tierra, el latido de nuestra existencia en un universo vendido.
     
    Demasiadas palabras describiendo un sentimiento, que tal vez no fue cierto, pero que fue mío y que jamás regalaré, nunca deje que te lo llevarás, las bolsas de tu pantalón nunca fueron tan grandes para guardarlo, te di todo, morí por ti, viví por ti, y al final, preferí verte partir….

    Bizarre

    Adrïana
     
    Más que un chico singular, eras realmente extraño, de esas personas que viven en su mundo, para los que la realidad es solo una mentira que pinta la sociedad, una ilusión óptica en un desierto de mentiras.
     
    Nadie pensaría que yo terminaría contigo, el chico extraño, con el que nadie quería ser visto, sin embargo me mataba tu ternura, me encanta tu excentricidad siempre sorprendente, platicaba por horas contigo sin aburrirme un instante, algo nuevo tenías que decir a cada momento. Me sorprendía a mi misma esperando ansiosa el instante de tu llegada, el momento en que escucharía nuevamente tu voz. Recuerdo tus hábitos, eras tan lindo y tan gracioso, en algún momento deje de pensar en los demás y me convertiste en una loca igual a ti….
     
    Aquellas llamadas incansables, cuando solo ponías un pie fuera de mi puerta y entonces esperaba, el armonioso ring ring que hacía que mi corazón se acelerara y que esa sonrisa especial apareciera en mi rostro, el – bueno – acabada con la expectativa y tu voz al otro lado de la línea. Eras paranoico, como nadie más que hubiera conocido, tenías miedo de fallecer de camino a casa y que nadie lo supiera, así que todo el tiempo platicabas conmigo, para que te cuidara, decías.
     
    Mis amigas, se burlaban de ti, y yo solo me reía, después terminaron irritándome y cuando me di cuenta, ya no tenía amigas, pero quien necesita de la gente cuando tenía en ti todo lo que necesita.
     
    Amaba tus mensajes por las mañanas, preguntándome si aun respiraba y como veía el clima para ese día, me alegrabas el día y me obligabas a olvidar ese odioso mal humor que normalmente me invadía al levantarme.
     
    Y como podría olvidar tu sombrilla, nunca salías de casa sin ella, pensabas que los meteorólogos eran unos ineptos y no podías arriesgarte a que las gotas de lluvia acida dañaran mi cabello.
     
    Los años pasaron y yo era cada vez más feliz a tu lado, en las tardes de lluvia encontrábamos el lugar perfecto para besarnos todo el tiempo, y después hacíamos galletas especiales.
     
    Pero la vida no es siempre feliz, la felicidad no es eterna, eso era lo que más me preocupaba, porque tú creías en eso y yo odiaba pensar en que algún día todo esto acabaría.
     
    Así fue como una tarde de otoño, cuando ibas camino a casa, tu voz se apago en la línea, mis gritos de desesperación flotaron en el aire de la calle encino. Tu ibas caminando contándome algo chistoso y yo reía tanto que el estomago me dolía, recuerdo haber dicho – te amo, por ser todo lo que eres – yo imaginaba tu sonrisa al escuchar eso, - también te amo y nunca me alejaré de ti – dijiste.
     
    El claxon fue ensordecedor, un pequeño grito tuyo, se alcanzo a oír, y supongo que el teléfono voló, porque pude escuchar el golpe del celular contra el pavimento, - alguien llame a una ambulancia decían - ….. las lagrimas escurrieron por mis mejillas, el conductor del camión tomo el teléfono y escuche - el bueno, disculpe ¿quién habla? - , le pregunte la ubicación del accidente, corrí con tanta fuerza, no sé como le hice para llegar en 5 minutos al lugar, no podía dejar de llorar. El golpe fue demasiado fuerte, no resististe ni un segundo después del impacto……
     
     

    No Ser

    Adriana
    Como quisiera poder estar entre nubes de
    colores,
    escuchando los susurros de las aves.
    Como quisiera poder desaparecer en un
    instante,
    olvidar los sentimientos que me unen a la
    tierra
    y bailar libre en el viento.
    Como quisiera perderme en el otoño
    entre los hongos y las hojas marchitas,
    desaparecer en el humedo olor del
    viento, sin tener que decir adiós.
    Como quisiera convertirme en una ardilla
    y perderme en el bosque, olvidar mi
    pasado y nunca más pensar en el futuro.
    Como quisiera ser parte de la nada y que
    mis palabras no existieran más,
    Solo No Ser,
    Solo No Ser.
    Como quisiera no querer nada,
    como quisiera simplemente No Ser.

    Bicho

    Adrïana
     
    Todos lo conocían como bicho en su colonia, como todos los niños de su edad la mejor parte de su día empezaba a las 6 de la tarde, poco después de la caricatura de aquel conejo soso, que era la sensación del momento, ningún niño normal desconocía a aquel horrible conejo bizarro de orejas caídas y colores chillones.
     
    A esa hora llegaba el momento de salir a la calle a comentar las hazañas del conejo y jugar con todas sus fuerzas, ganas y energías, para regresar completamente sudado y fatigado a su casa, con ganas de tomar su leche y dormir, con todo gusto se podía saltar la hora del baño, y aunque su madre nunca lo permitía el siempre tenía alguna buena excusa para evitarlo, en alguna ocasión invento una historia sobre ingresar a green peaces y cuidar el futuro de sus hijos, recriminaba a su madre la falta de amor por sus nieto y cosas por el estilo que nunca le sirvieron paras salirse con la suya.
     
    Su vida era normal, tranquila, pero increíble a los ojos de en niño de 5 años, sin ninguna preocupación, sin contar el baño y su pavor a morir ahogado por las gotas que caían de la regadera y el temor a morir tragado por las aterradoras berenjenas que cobrarían vida en su estomago para ir acabando con su organismo tan lentamente, que cuando cumpliera 20 años solo quedaría una telita de él.
     
    Un sábado por la mañana, molesto porque sus padres no querían levantarse aunque ya eran las 8 de la mañana y no lo dejaban prender la televisión para que los dejara dormir un poco más, decidió jugar con la lupa que su padre le regalará varios meses atrás, esta había sido un regalo impactante la primera semana, para después ser olvidada como todos los regalos impactantes en el fondo del cajón de juguetes.
     
    No había nada interesante que observar, parecía que aquella mañana ni las hormigas habían decidido levantarse temprano, estaba empezando a fastidiarse muchísimo, pero entonces el aire que entro por la ventana lateral de su cuarto provoco que una pequeña pelusa se levantara y bailara por unos segundas en la habitación, la pelusa llama su atención al instante, era increíble de que estaba formada, porque salían de debajo de la cama y entonces la investigación empezó. Después de varios minutos de análisis y media hora de búsqueda para localizar más hermanas pelusinas, descubrió que estaban en todas partes, que diminutas pelusititas podían ser vistas en los rayos de luz que entraban por la ventana, estaba asustado, le intrigaba saber que eran, porque estaban por toda su habitación y principalmente hacía cuanto tiempo habían llegado a su habitación porque el nunca las había visto.
     
    Junto una enorme bola de pelusa, con todas las que habían debajo de su cama, de la de sus padres, su hermano y los sillones de la casa, y entonces entendió que las pelusas no eran solamente cosas raras sino que eran diminutos animalitos que se unían para formar una pelusa y así parecer más grandes, todo eso lo pudo ver con su lupa, las pelusitillas, le explicaron que eran pedazos de suspiros olvidados por las personas que se iban escondiendo debajo de los muebles y se juntaban para convertirse en una pelusa
     
    Entonces las pelusas quieren dominarnos?
     
    Las personas no valoran sus suspiros, solo los dejan escapar sin pensar en el significado de cada uno de estos, nos abandonan y nos dejan aquí, hasta que nos secamos y morimos, las personas no nos aprecian y muy pronto nos extinguiremos, pero mientras eso pasa, nuestra misión es solo ensuciar las casas.
     
    Bicho no entendía que era toda esa tontería de los suspiros, y decidió aplastarlos y echarlos por la taza del baño, esa noche tuvo sueños pelusosos, se veía en un mundo extraño de colores chillones como los del conejo feo de las caricaturas, era un sueño sin sentido con paisajes extraños y cascadas de agua naranja. A la mañana siguiente noto que ya no era el mismo, en una pelusa se había convertido, había suspirado con tal fuerza mientras dormía, que todo el se había convertido en una pelusa, cuando su madre entro en la habitación, no pudo reconocerlo, soltó un pequeño gritito, desde aquel día sus padres no lo dejaban salir de la casa, ¿como podían mostrar a su hijo pelusa?, ¿que dirían las personas?, pero no era solo eso lo que los preocupaba, también el hecho de que una ráfaga de aire se lo llevara hasta china, los aterraba, así que un día lo metieron en una bola de hámster, del tamaño de un niño de 5 años y ahí se quedo para siempre, pues ya nunca creció, siendo el niño pelusa por siempre, lo único que lo hacía feliz era saber que nunca más tuvo que bañarse otra vez.
     

    Mon Petit Amour

    Adriana
     
    Todo el cielo azul, después de una repentina lluvia, los pequeños charcos de agua reflejaban un sol intentando asomarse por detrás de una nube, mi camino no era preciso, nunca lo ha sido, mis sueños eran columnas de humo, saliendo por mis orejas, y mi sonrisa era el reflejo de los pequeños recuerdos que invadían mi memoria.
     
    Tal vez el horizonte aun tenía  nubes oscuras, tal vez la lluvia regresaría para limpiar mi espíritu, pero en aquel momento solo los sueños llenaban mi energía y las pesadillas habían quedado aplastadas, por un enorme zapato de desilusión que había enterrado en algún baúl, que algún pirata necio descubriría por equivocación en su búsqueda de un gran tesoro.
     
    Tus labios eran como pequeños recuerdos de dulces momentos, tus ojos eran el sol que iluminaba mi alma y solo podía desear el momento encantador en que te vería otra vez, tu y yo envueltos en un sueño color rosa, aun que tal vez una hormiga nos obligaría a olvidar las promesas y cerrar las persianas de la casa, para prender la chimenea y buscar algún cuento de hadas que nos recordara como terminaría el sueño de ti y de mi juntos por el resto de nuestras vidas, en una dulce casa de bombón con focos de miel, claro sin olvidar las lagartijas de gomita, para la buena suerte, nos acurrucábamos con alguna manta, mientras la cajita de música, llenaba la habitación con sus notas adormecedoras.
     
    Ay! Pero las nubes llegaban por el horizonte, obligándome a buscar un lugar donde esconderme de ellas, pero mi corazón no entraría bajo cualquier techito sobrante de una tienda de escarabajos. Ay! Que triste era el futuro, y entonces la esquina apareció frente a mi, y ahí estabas tu, forzándome a olvidar los rayos del cielo, recordándome que solo tenía que tomar tu mano y dejarme llevar por el canto de las margaritas y la lluvia llego, nos mojamos,  quedamos empapados y un carro nos mojo, pero nada importo, pues tu tomabas mi mano, y me hacías pensar en como deseaba besarte por el resto de mi vida, recuerdas las sonrisas, los cuentos de hadas y mis brincos de alegría cuando te vi venir, recuerdas que solo vivía para ti y que mi corazón cantaba tan fuerte cuando te veía que teníamos que usar tapones en los oídos. Bueno ahora estoy en este jardín de mariposas, pensando en ti, esperando tu regreso, olvidando la oscuridad del cielo, en mi burbuja de chicle, recordando que tú siempre estarás junto a mi para tomar mi mano y ayudarme a cruzar cualquier puente y no puedo evitar sonreír, mientras doy vueltas en el carrusel.
     
    Así que ahora solo puedo decir que los cuentos de hadas no son nada junto a nosotros, mi pequeño amor.
     
     

    Infelicidad

    Adrïana
     
    Yo no soy el espíritu de mi época. Tengo problemas con todo y siempre los he tenido. ¡Nunca me he sentido agusto en ninguna parte ni con nadie!
     
    Louis ese es el mismísimo espíritu de tu época. ¿No lo ves? Todos se sienten como tú. Tu caída de la gracia y de la fea ha sido la caída de este siglo.
     
    Esto es la infelicidad. Una infelicidad que no acabas de comprender.
     
    No lo dudo. Dime ¿cómo te siente ahora?, ¿Qué te priva de la felicidad?. Dime ¿por qué, durante 7 días, no has venido a verme aun que estabas ansioso de hacerlo?
    Entrevista con el vampiro, Anna Rice
     
    Mis manos sudaban exageradamente, por el nerviosismo de escuchar tu voz, esa voz tranquila, inmutable, fría, que me aterraba, pero al mismo tiempo intentaba tranquilizar mi espíritu.
     
    Tus ojos, esos ojos verdes que escrutaban cada movimiento en mi rostro, cualquier pequeño cambio era identificado inmediatamente por ellos. Todo era una prueba, una más de tus artimañas para hacerme más fuerte y al mismo tiempo, querías saber todo de mi, el desastre que era mi alma, el nudo que no podía deshacer en mi cabeza y esos malditos sentimientos que me asechaban todo el tiempo, alargaste tu mano y rozaste mi mejilla, esa mano fría que abarcaba toda mi mejilla, yo me recargaba, anhelaba más que nunca este contacto, que era tan intimo tan nuestro, y tan simple e irrelevante al mismo tiempo, mi cuerpo deseaba sentir el peso, de tu frío cuerpo, fundiéndonos en un abrazo, lo deseaba y lo sabías, pero ¿qué sucedía?.
     
    Te alejaste nuevamente y mi mirada demostró la desilusión y lo frágil que me sentí al perder tu contacto, seguiste adelante y preguntaste algo sencillo ¿qué quieres?, me observabas fijamente, y los nervios regresaron, las palabras se formaban en mi cabeza, pero no salían por mi boca. Oh, esa sonrisa sarcástica, y después el silencio, caí en un estado de desesperación, mientras sentía como las lagrimas se formaban en mi, inundando mis ojos y después escurriendo, tibias y saladas por mis mejillas, te arrodillaste a mi lado y con tu mano limpiaste mis lagrimas, mientras yo sollozaba, preguntaste nuevamente, ¿qué quieres?, pero esta vez tu voz no fue tranquila, era una voz fuerte, que demandaba respuesta inmediata, aunque tus movimiento eran tiernos y tu mirada había cambiado, ahora me mirabas con dulzura como si yo fuera tu princesa. Claro, no podías verme de otra forma pues yo era tu pequeña niña, tu muñeca encantada, siempre sonriendo para ti, siempre cumpliendo tus deseos y luciendo tan hermosa como tu quisieras, jugabas conmigo y no me importaba, pues estar a tu lado era suficiente para mi, aun que en el fondo no fuera feliz, una vez más rompiste el silencio, pero esta vez me asuste más y solloce con más fuerza, y conteste, no lo sé……
     
    Te reíste de mi, tu siempre negabas que te reías de mi, siempre decías, solo me causa gracia que hagas eso, te vi molesta, realmente estaba molesta por esa risa, mientras tu dejabas de lado esa sonrisa, para mirarme lentamente, con un dolor interno que era apenas perceptible en tu mirada, entonces escupiste las palabras, quieres estar conmigo, siempre lo has querido, pero no quieres estar a mi lado, te encanta mi compañía, pero te obligas a estar sola, te pregunto que quieres y solo contestas no lo sé, sabes lo que quieres, y sin embargo buscas fantasías que llenen tu existencia, fantasías que son realidades en este momento y no las aprovechas, sin embargo sudas inconformidad y dolor, sin embargo no vives como debes vivir, no disfrutas como debes disfrutar, no sigues tus sueños, solo vives en castillos de arena, esperando a que se hagan realidad y cuando son realidades, sigues soñando en lugar de disfrutar, me tienes aquí, ¿realmente me tienes miedo?, negué con la cabeza, tus labios se movieron solo para decir entonces porque me tienes miedo, mientras te acercabas lentamente a mi, terminaste la frase, casi encima de mis labios y me besaste…..
     
    Yo solo conteste después de besarte, por esta amarga inconformidad que me dan mis miedos y me fui…..
     

     

     

    Criatura Perfecta

    Adrïana
     

    Cuando el silencio inundan todo y solo los recuerdos invaden esta mente sin sueños, mientras los grillos tocan su triste canción de costumbre, puedo recordar aquel rostros encantador, con sonrisas eternas y juventud infinita, nunca envejecerías para mi, nunca morirías en mi memoria, aunque tu cuerpo ya no existiera, tu seguías aquí conmigo. Todo sucedió en una mañana lluviosa, tu lo habías esperado por siempre, y no porque lo desearas, sino simplemente sabías que las cosas funcionaban de este modo, sabías que mi juventud eterna, que jamás habías querido compartir, me obligaría a ir y seguir con mi camino, buscando nuevas experiencias, emociones tal vez no tan nuevas, pero hasta cierto punto diferentes o quizás un revoltijo de todo lo vivido, si me lo hubieras pedido hubiera terminado con tu vida en un instante, para que siempre fueras igual, pero nunca lo pediste, así que un día me di cuenta que una cana se asomaba en tu cabello y que tal vez tu belleza cambiaría pronto y todo esto dejaría de ser el sueño perfecto que había sido hasta aquel momento. Odiaba las despedidas, y aun después de tanto tiempo esto no ha cambiado y se que no lo hará, porque ¿qué es una despedida?, no es más que un momento de decir adiós y si, cuento te quise, tal vez derramar una lagrima, pero todo esto es insignificante comparado con todo lo que di por hacerte feliz, aun hoy se que sabes o supiste que te di todo, absolutamente todo lo que podría darte y no solo materialmente, sino emocionalmente me exprimí hasta el límite.

     

    Salir por esa puerta no fue fácil, no recogí mis cosas, no tenía ganas de pasar por ese momento de desprendimiento, ese sentimiento de perdida, que no te lleva a nada, más que a la miseria emocional, la mayor debilidad de los mortales, el martirio de los inmortales, que debemos vivir esto una y otra vez como un eterno remolino que no nos deja escapar.

     

    Salí y pude ver tu rostro por la ventana, de lejos te veías como siempre, como la hermosa criatura con quien decidí vivir sin siquiera pararme a pensarlo, una de mis tantas vidas, y esta fue preciosa. Sé que fui egoísta, se que fui cobarde y sobre todo sé que mate la perfección de esa vida, pero eso no me importa, porque tu mente no vivió por siempre, como lo pude comprobar hace tres días cuando pude leer tu nombre escrito con una letra perfectamente delineada en tu lapida, mientras dejaba las flores que suelo dejarte cada año, moriste antes de lo esperado y sin embargo, viviste suficiente tiempo como para dejar de ser una criatura perfecta, pero después de la vida ¿que queda?, yo sabía la respuesta y por eso actué como lo hice, porque después de la muerte no queda nada, solo el recuerdo en la mente de los inmortales y después de un siglo, sé que nunca dejarás de ser la hermosa criatura que conocí, un día por asares del destino……

    Entonces....

    Adrïana

    ¿Como percibes la muerte?, me preguntaste, y mi mente se quedo en blanco, mientras mis ojos observaban la habitación con tanto interés como si pudiera ver las palabras de la pregunta flotando libremente, llenándolo todo, entonces en mi mente asomaron escenas sangrientas, recuerdos de batallas, pequeños demonios torturando a las personas, muertes sangrientamente dolorosas y aterradoras.

    Sonreíste, tu sonrisa me saco de mis terroríficas fantasías

    - Realmente piensas todo eso, dijiste con una sonrisa burlona que no podías ocultar. No supe donde esconder la mirada, era como si evitara que siguieras leyendo mis pensamientos. ¿Cómo podías saber en que estaba pensando?, me asuste a muerte, pero entonces comprendí tu pregunta y me la replantee, como si eso la hiciera más simple, menos temible, ¿qué es la muerte para mi?.

    Todos esos demonios, todas esas aberraciones, todo absolutamente todo ese miedo que sentimos, es solo una absurda necesidad para no sentirnos solos, es solo algo que nos ayuda a mantener controlado nuestro ego, nuestro reflejo de superioridad, ese reflejo con el que nacemos, y que la sociedad va envolviendo poco a poco, hasta que nos esconde ese poder y nos hacen creer que no somos más que unos seres más, dentro de un infinito universo.

    Realmente crees que existe el bien y el mal, realmente crees que alguien te castigará por hacer lo que te plazca y serás completamente infeliz, por hacer infeliz a alguien, entonces responde esto, ¿Por qué una persona que no ha hecho ningún mal tiene que sufrir alguna pena?, si tus creencias fueran verdaderas y tus miedos fueran leyes absolutas, lo bueno sería intocable y la maldad tal vez no existiría más que para unos pocos, o tal vez es como esas teorías que no tienen un inicio ni un final, y solo son pedazos de pensamientos que dejaron de ser solo palabrerías y que como borregos hemos adoptado.

    Entonces ¿cómo percibes la muerte?

    Mi mente era un remolino de ideas, tu sonrisa bizarra iluminaba satíricamente tu cara, provocándome un choque de emociones colosal. Y solo pude responder, es algo que existe y sucede……

    La ventana se abrió de golpe por el aire, me sobre salte absolutamente, y tu reíste sonoramente, mientras me veías con una superioridad inalcanzable, aun que yo sabía que no eras menos ignorante que yo.

    Mi corazón

    Adrïana
     
    Mi corazón cayó enterrado por pétalos y besos olvidados, con caricias entorpecidas por el olvido, obligándolo a dejar a un lado las ganas de vivir, de luchar por esta vida sin amor, sin sentido común, dirigido solo por la locura de sentir otra vez tu piel.
     
    Olvidando cada noche las locuras realizadas, por dos mentes intoxicadas, por las ganas de vivir, por las ganas de sentir, por las ganas de conocerse, explorando cada centímetro del otro, en rincones oscuros, en momentos prohibidos, en lugares escondidos, donde la gente podía verlos, sin verlos realmente, con ropas que cubrían sus cuerpos, pero nunca sus deseos.
     
    Mi corazón se calló, olvidando las ganas de gritarte cuanto te quiso, cuanto anhelaba volver a sentir tu aliento, cuanto deseaba perderse en tus besos, y ahora solo le queda el silencio, de saber que tal vez nunca volverá a sentir esos dulces labios, que lo recorría por horas experimentando siempre nuevas sensaciones.
     
    Mi corazón camina por calles vacías, en noches sin luna, abandonado por las estrellas, abandonado por los arrullos de las grillos, y aun buscando tu corazón, que le devuelva el calor de su cama, que le recuerde el color de las ilusiones muertas, que le devuelva el aliento que solo tus labios le hacen sentir, que lo aleje de esta amarga existencia.
     
    Los latidos de mi corazón esta desapareciendo, entre ecos y murmullos desesperados, entre labios partidos y lagrimas agridulces, y aun con todo, no puede olvidarte, y aun con todo solo desea tu cuerpo, tus labios y tus manos, y aun con todo solo un beso podría devolverle su cordura, sus deseos de vivir, así como la sonrisa, que solo tu sabes motivar.

    Nunca un adiós.....

    Adrïana
     
    La luz  del amanecer entraba muy despacio por la ventana, iluminándolo todo, cuando el despertado empezó a sonar con su horrible grito de desesperación, indicando que el momento de volver a la vida había llegado, el momento de dejar la tranquilidad del sueño, del paraíso misterioso. A tientas logre apagar al asesino de mi tranquilidad, mientras luchaba con mis parpados para poder abrir los ojos, mientras los sonidos dejaban de ser simples arrullos para convertirse en realidades casi palpables, el olor del café proveniente de la cocina, la idea de las gotas de agua resbalando por mi piel. Y mis ojos seguían peleando, contra el sueño que me poseía. Cuando logre abrirlos pude notar que el sol me iluminaba, acariciando cada centímetro de mi piel.
     
    El sonido de la regadera y mi ropa cayendo al suelo indicaban que ya casi estaba despierta.
     
    Un sonido lejano ambientaba mí mañana, alguna canción en la radio, mientras las pastillas reposaban en el cajón de mi buró izquierdo, al salir el sol había logrado tomar su posición iluminando todo, pero ya no lastimando, me vestí rápidamente sabiendo que ese día sería el mejor día para llevar a cabo mis planes. Salí de la casa hacía el parque, había decidido verte ahí, sonreías como nunca, platicamos de todo y de nada mientras acariciaba la margarita que me habías llevado, todo era perfecto, el sol sobre tu cabello, tu mirada a veces perdida, a veces dormida, y las palabras que no dejaban de flotar en el ambiente, las hojas de los árboles susurrando que todo sería perfecto. Al final un abrazo y una lágrima en la mejilla, nunca un adiós, mejor un siempre te querré, lo sabes verdad?, un movimiento de cabeza afirmativo y un tierno beso en los labios, nunca un adiós arruinándolo todo, apagando la ilusión, siempre una caricia extraviada, buscando el calor y la suavidad de mi piel, y un siempre te amaré.
     
    El sol empezaba a esconder sus rayos, detrás de una verde colina, dando paso a sus tonos rojos, rosas que teñían el cielo por algunos minutos. Nunca un adiós, siempre un te quiero. La casa estaba vacía como esperaba encontrarla, silenciosa, envolvente, con solo algunos arrullos del viento que se colaba por ranuras solo encontradas por él, las pastillas en el mismo cajón, recuerdo el sonido de mi ropa al caer mientras me desvestía para meterme en la cama, y un simple pero encantador olor a vainilla envolviendo mi espíritu, las estrellas sonriéndome, mientras las descaradas se asomaban por mi ventana, todas competían con la luna por ser más hermosas, pero esa noche nadie le ganaría a esa luna llena que parecía ocupar el cielo entero, el ruido del cajón abriéndose, el sonido del papel y la pluma, las pastillas bailando en el interior de aquel frasco, mientras las colocaba sobre el buró, después silencio, una lagrima resbalando caprichosamente por mi mejilla, mientras la hoja danzaba lentamente en mi mano, la tapa de la pluma cayendo al suelo dejando solo como recuerdo un simple plum…….que por un segundo pareció eterno y ensordecedor, aunque realmente era apenas audible. Después solo silencio, silencio, hasta que la pluma acaricio a la hoja que se había quedo quieta al fin, suaves caricias producción sonidos encantadores, después todo fue rápido, después todo fue borroso, después solo hubo miles de pastillas pasando por mi garganta, sin una sola gota de agua, y una margarita en la mano, tu margarita, sobre la mesa reposaba aquella pequeña hoja, que había sido profanada con unas sencillas palabras:
     
    Siempre Te Amaré!!!
     
    Y después solo silencio, no más sonidos sencillos, no más movimientos, ni siquiera lentos, solo el silencio que queda después de un adiós nunca pronunciado……….